Sep 17, 2009
PROYECTOS PRECURSORES, CREANDO SENTIDO
Por estos día preparatorios al Evento que dá inicio al Proyecto ConcepciónPlus+ hemos tenido ocasión de discutir en torno al concepto de planificación de largo plazo, y también la posibilidad de materializar proyectos en un llamado futuro-presente. La conversación tiene que ver con la necesidad de querer “ver para creer” y que el hecho de proyectarse a tan largo plazo genera una abstracción que en ocasiones juega en contra del propósito. Como una forma de ir creando sentido siempre existe la oportunidad de que lo contingente sea un escenario más que adecuado. Esto es el desarrollo de proyectos y obras de un corto plazo y que al ser precursores están más allá del estado del arte actual y que tienen como objetivo primodial el establecer un punto de partida con un efecto multiplicador de futuro. Así vemos en cada proyecto y escala de intervención la posibilidad de abrir una oportunidad para dejar un rastro y una continuidad del proceso que se direcciona a lo sustentable.
En este contexto lo corporativo, entendido como el espacio de un demos o identidad colectiva de índole empresarial, educacional o cívico es “ese” espacio que permite genera una impronta, específicamente por que influye en un colectivo, afecta la manera en que habito y entiendo lo arquitectónico como una interfase que es cada vez más parecido a un organismo, respondiendo en tiempo real a los requerimientos de sus usuarios. En lo educacional se dá una potente oportunidad de generar una ventana de futuro a una generación en proceso formativo que es una marca indeleble que luego se esparce cual semilla en los diversos lugares donde esos profesionales han de servir. El espacio de la educación es también el lugar donde iniciamos nuestra vida pública y en sociedad por lo cual también debe ser un lugar que permita el cambio y la posibilidad de experimentar nuevas fórmulas de asociación de organización de representación. En este sentido el marco arquitectónico es claramente un telón de fondo desde donde el colectivo se proyecta, establece un contexto que funciona como una caja de resonancia en la evolución tanto personal como de sociedad. En la medida que esta interfase es consecuente con su entorno y responde activamente al momento histórico que le corresponde vivir se comienza a percibir una obra trascendente y que genera valor social, valor arquitectónico y valor urbano. Como aporta Esteban Undurraga en un post anterior titulado “un viaje increíble”: una de las más efectivas estrategias de sustentablidad es definitivamente la DURABILIDAD de los edificios y su capacidad de generar identidad y pertenencia. El resultado son edificios permanentes, usados, y cuidados por la gente
