Lamentablemente poco nos duró la alegría de la llegada del nuevo año, cuando golpean nuevamente tristes noticias a la Región. Esta vez los incendios han arrasado con abundantes hectáreas de bosques y viviendas. Las cifras hasta ahora, de acuerdo a lo informado por la Intendencia: 148 há de frutales y viñas, 125 de cereales, 650 colmenas, 67 invernaderos, infraestructura de riego, 640 animales y más de 200 viviendas afectadas, además de ser declarada el área como zona de catástrofe. Triste panorama. Los incendios forestales conforman una fuerte amenaza tanto social, ecológica y económica. Otras consecuencias pueden ser la destrucción de la biodiversidad (y un desorden de los ecosistemas existentes), cambios en la calidad de la atmósfera y del agua, entre otros. Suficientes razones para estar preparados ante situaciones como esta, más aún cuando se sabe que es una zona vulnerable a estas catástrofes y cuando el factor de intencionalidad está presente, es decir siempre pueden ocurrir.
El día de ayer fue publicado en El Diario de Concepción, la información sobre un estudio de la Universidad de Concepción del año 1999 que anticipaba estos hechos, y a pesar de que estos hechos se dan de forma cíclica -en ese año se quemaron aproximadamente 20.000 has y se anticipó un fenómeno en los próximos 10 a 15 años de similares características- si se pueden planificar y prevenir. El informe documentaba que según las características del recurso forestal (tipo, continuidad, homogeneidad y carga de combustible) sumado a la actitud de la población los incendios podrían ocurrir en esos períodos de tiempo. Es decir, es posible planificar y centrar la prevención en propuestas como por ejemplo, intercalar los bosques de vegetación de diferentes tipos y de baja inflamabilidad, conocimiento de la población, etc. Aunque es un esfuerzo grande, es mejor que después lamentar sólo combatiendo los focos.
Recordando lo alerta que siempre debemos estar, y que nuestra región siempre nos recuerda, nuevamente aparece el documento listo plus donde encontramos algunos tips para prevenir y estar siempre atentos a los riesgos presentes en nuestro entorno. En la página del programa ready, desarrollado en conjunto con Firewise communities también se destacan algunas acciones que podemos realizar, nunca está demás tenerlas en cuenta. Aqui van algunos de los puntos que ellos destacan:
- Para comenzar a preparar, es importante contar con un equipo de emergencia y hacer un plan de comunicación familiar.
- El paisajismo de las viviendas debe ser diseñado con el concepto de seguridad, seleccionando materiales y plantas adecuadas que ayuden a contener el fuego en vez de aumentarlo. Plantar árboles y arbustos que resistan de mejor manera al fuego.
- Utilizar materiales resistentes al fuego o no combustibles en la techumbre y estructura exterior de la vivienda, o tratar los materiales existentes con productos retardantes del fuego.
- Mantener regularmente el techo y las canaletas limpias.
- Idealmente tener un extintor de incendios en la vivienda y enseñarles a los miembros de la familia como utilizarlo.
- Quitar elementos que se puedan quemar de los alrededores de la casa, incluyendo las pilas de leña, muebles de jardín, parrillas, revestimientos de lona, etc, y moverlos fuera del espacio defendible.
- Identificar y mantener una fuente adecuada de agua en el exterior como un pequeño estanque, cisterna, pozo, piscina o boca de riego.
- Tener una manguera de jardín lo suficientemente larga para llegar a cualquier zona de la casa y otras estructuras en la propiedad.
