
Hace un tiempo leí un artículo en una National Geographic a cerca del
Carbono que se perdía al ser emitido a la atmósfera, pero que no se
sabía dónde era almacenado o reciclado por el planeta. A raíz de eso
entendí otras cosas que estaban relacionadas con el Carbono y que no
lograba entender sus enlaces.
Cuando desenterramos el petróleo, el carbón y el gas natural, lo que
estamos desenterrando no es sólo viejos bosques, sino que estamos
desenterrando el Carbono que estos bosques lograron capturar y que
quedó sepultado por miles o millones de años. Al desenterrarlos y
quemarlos, lo que hacemos es enviar a la atmósfera una cantidad muy
superior a lo que el planeta naturalmente es capaz de procesar en su
ciclo natural ya que tanto los árboles y arbustos leñosos como el mismo
mar es capaz de absorver este compuesto y almacenarlo en sus tallos y
hojas o en la vida marina, para crecer y desarrollarse.
En el caso de los árboles, el proceso de la
fotosíntesis ayuda, además, a purificar el aire entregándonos oxígeno.
En el caso del mar, varios seres se nutren de él, como los moluscos,
quienes capturan el Carbono en sus conchas las cuales lo mantienen
atrapado por muchos años antes de desintegrarse.
El gran peligro parte con la masiva destrucción de los árboles. Se sabe que los humanos arrojamos a la atmósfera 8 mil millones de toneladas de Carbono,
y menos de la mitad se queda ahí. Ahora sabemos, o creemos saber, que
es el mar el que se encarga de esa mitad, pero la cada vez menos masa
arbórea hace peligrar los índices de concentración.
El permafrost o capa de hielo bajo glaciares o zonas congeladas en
Alaska poseen bajo sus hielos gran cantidad de material vegetal
congelado. Algunos de ellos han aumentado su temperatura hasta en dos
grados celcius. Si estos se derriten liberarían 200 mil millones de
toneladas de Carbono. Una bomba de tiempo.
El mundo se ha calentado a razón de 0.6 grados celcius al año desde
1900 y es sólo por el uso indiscriminado de los combustibles fósiles.
La necesidad urgente de implementar formas de energía con menos emisión
de carbono llega a niveles donde es la economía mundial la que
finalmente decide, pero nosotros podemos hacer algunas tareas menores.
Tal vez la más importante es la de reforestar. A pesar de vivir en un
país con gran cantidad de zona boscosa, no cabe duda que ha aumentado
el desierto y al haber veranos más calurosos, los árboles crecen menos
y, a la larga ellos no nos ayudarán a detener el aumento de Carbono.
Otra opción es elegir sistemas de calefacción que no emitan humo, pues donde hay humo hay emisión de carbono.
Pretender que los bonos de carbono son la salvación me parece algo
ingenuo, pero está claro que esto no es tarea de unos pocos sino de
todos los seres humanos, los únicos que estamos echando a perder el
planeta. El único que tenemos, por lo demás.
fotosíntesis ayuda, además, a purificar el aire entregándonos oxígeno.
En el caso del mar, varios seres se nutren de él, como los moluscos,
quienes capturan el Carbono en sus conchas las cuales lo mantienen
atrapado por muchos años antes de desintegrarse.
El gran peligro parte con la masiva destrucción de los árboles. Se sabe que los humanos arrojamos a la atmósfera 8 mil millones de toneladas de Carbono,
y menos de la mitad se queda ahí. Ahora sabemos, o creemos saber, que
es el mar el que se encarga de esa mitad, pero la cada vez menos masa
arbórea hace peligrar los índices de concentración.
El permafrost o capa de hielo bajo glaciares o zonas congeladas en
Alaska poseen bajo sus hielos gran cantidad de material vegetal
congelado. Algunos de ellos han aumentado su temperatura hasta en dos
grados celcius. Si estos se derriten liberarían 200 mil millones de
toneladas de Carbono. Una bomba de tiempo.
El mundo se ha calentado a razón de 0.6 grados celcius al año desde
1900 y es sólo por el uso indiscriminado de los combustibles fósiles.
La necesidad urgente de implementar formas de energía con menos emisión
de carbono llega a niveles donde es la economía mundial la que
finalmente decide, pero nosotros podemos hacer algunas tareas menores.
Tal vez la más importante es la de reforestar. A pesar de vivir en un
país con gran cantidad de zona boscosa, no cabe duda que ha aumentado
el desierto y al haber veranos más calurosos, los árboles crecen menos
y, a la larga ellos no nos ayudarán a detener el aumento de Carbono.
Otra opción es elegir sistemas de calefacción que no emitan humo, pues donde hay humo hay emisión de carbono.
Pretender que los bonos de carbono son la salvación me parece algo
ingenuo, pero está claro que esto no es tarea de unos pocos sino de
todos los seres humanos, los únicos que estamos echando a perder el
planeta. El único que tenemos, por lo demás.