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AL RESCATE DEL DISE?O DE NUESTRA MEMORIA

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Les presento a un Diseñador y Emprendedor que se juega el todo por el todo por el rescate de nuestros pueblos y memorias ancestrales.
Recopilando, trabajando codo a codo y rediseñando usando como pie las
técnicas y productos tradicionales como una manera de atravesar a
nuestra sociedad de lo desechable con productos llenos de significado y
sentido de unidad con la naturaleza. Gran Trabajo!!!!.

Estrevista por Por Luján Cambariere
Christian Ullmann es argentino, egresado de la carrera de diseño
industrial de la UBA, donde también fue docente. En 1995 trabajaba en
un estudio de diseño, pero el efecto Tequila lo dejó en la calle
y entonces optó por probar suerte en el extranjero. Un workshop le
permitió aterrizar en Europa y conocer a Roberto Nápoli, prócer del
diseño local radicado en Milán
, quien le señaló el rumbo emergente de
Brasil
. De esto ya hace diez años e infinidad de proyectos que combinan
diseño
, artesanía, técnicas ancestrales y recursos naturales, un
terreno donde los brasileños llevan la delantera y en el que este
argentino está haciendo su especialización. Así, desde 2001 lidera
junto con Tania De Paula, diseñadora brasileña
con posgrado en la Domus Academy, su socia y esposa, el proyecto
Oficina Nómade, cuyo objetivo es desarrollar productos junto a
comunidades o grupos artesanales de la región de la Amazonia y la Mata
Atlántica (San Pablo, Río de Janeiro, Bahía) valorizando los recursos
naturales disponibles y la cultura local. 
Ñandutí, cipó, maderas nativas de colores extraordinarios (rosas,
amarillos, violetas), todo tipo de residuos forestales, semillas,
hojas, tejidos, cerámicas, al igual que distintos ritos y leyendas.
Todo se traduce en nuevos productos para el mercado. Además, desde su
estudio iT Projetos organizan eventos y hacen consultoría en diseño.
Realizaron la curaduría y coordinación de la muestra Moda & Design
del proyecto Amazonia Br 2002 Sesc Pompéia en San Pablo
. En el 2004
coordinaron el Espacio Design Certificado en la Primera Feria de
Productos Certificados de San Pablo. Actualmente coordinan el NIDA
–Núcleo de Innovación y Design en Artesanato del Estado de San Pablo
–,
que los contrató para coordinar a 30 diseñadores y 20 comunidades, con
quienes desarrollaron productos que en abril serán expuestos en Milán.
Y el Premio Cempre + design – residuo de la ONG Compromiso Empresarial
para Reciclaje que se relaciona con otra de sus inquietudes enfocada a
la reutilización de residuos de consumo doméstico e industriales
enmarcados en el ecodesign. Hoy que su meta pasa por ampliar estos
proyectos de la Amazonia a la Patagonia, Ullmann charla con m2 desde
San Pablo.


entrevista publicada en Pagina 12



–¿Cómo llega un argentino a trabajar en estas cuestiones en Brasil?

–En mayo del ’95 el efecto Tequila me dejó en la calle con seis mil
dólares en la mano y seleccionado para participar del workshop de la
firma Alessi (Progetto Biológico) en la isla Santorini en Grecia. Tenía
dos opciones: o asentarme o salir quemando dinero por Europa y mis 28
años me llevaron allá. Estando en Milano visité a Nápoli y le pregunté
sobre el próximo país a consumir design. El me respondió que para ellos
en Milán iban a ser los países asiáticos y para nosotros, en
Sudamérica, Brasil. En Buenos Aires era secretario de la ADI
(Asociación de Diseñadores Industriales), así que cuando en octubre de
ese año fuimos invitados para participar de la Primera Semana de Design
del Mercosur en Florianópolis, recordé la respuesta de Nápoli y me fui.
Allí conocí una institución del gobierno que da becas para desarrollar
trabajos de investigación y en marzo ya estaba trabajando en Brasilia.
Conocí el Ibama –Instituto Brasileiro de Medio Ambiente y Recursos
Renovables– y empecé a trabajar en proyectos de maderas.
Fundamentalmente en la divulgación de maderas alternativas de la
Amazonia para la fabricación de muebles. Estos proyectos me dieron la
posibilidad de conocer la región y entender un poco cuánto desperdicio
hacemos. Junto con otra diseñadora, Marilí Brandao, creamos el proyecto
Design & Natureza que ya está en su séptima edición. Participamos
del Premio Brasil Faz Design, concurso del que soy curador y
coordinador de la categoría Desarrollo Sustentable. Todos estos
proyectos me llevaron a desarrollar un diseño preocupado con la
realidad sudamericana, rica en recursos naturales, falta de tecnología
y con mucha mano de obra calificada.


–¿Qué es Oficina Nómade?

–Oficina Nómade es un proyecto de creación y desarrollo de productos de
manera responsable y solidaria con las cuestiones ambientales y
sociales de la realidad de Brasil y de América del Sur. Nos basamos en
nuevas aplicaciones para los materiales, la reutilización y reciclaje
de residuos industriales y la utilización de recursos naturales
renovables y biodegradables como la madera certificada y la materia
prima proveniente de un buen manejo forestal. Nuestros proyectos con
comunidades proponen la valorización de los recursos naturales, así
como de la cultura y de las técnicas artesanales ancestrales que puedan
adaptarse a las necesidades del mercado. Realizamos conferencias,
investigaciones, diagnósticos, talleres de creación, acompañamiento de
producción, creación de embalajes e identidad visual. Estos productos
son desarrollados utilizando una mínima complejidad tecnológica y
valorizando la creatividad, las técnicas más utilizadas de cada región,
las riquezas naturales y la sabiduría empírica amazónica.

–Cuando empieza a recorrer la región amazónica: ¿qué fue lo que le impactó? ¿Ya tenía en cuenta la cuestión sustentable?

–Desde la época de alumno en la Fadu me interesaba por las culturas
primitivas y sus técnicas simples para resolver los quehaceres
cotidianos. Pero visitando Amazonia y las comunidades de riberinhos o
caboclos (personas que viven en la orilla de los ríos descendientes de
la mezcla de indios con europeos) entendí que la sustentabilidad es
posible. El problema son las ambiciones de los urbanos civilizados
dentro de un modelo neoliberal globalizado no sustentable. A través del
premio sobre maderas del Amazonia pude conocer las áreas degradadas, de
reforestamiento, la selva nativa, la extracción de árboles con proceso
de certificación FSC. Lo más importante es el tamaño de la Amazonia
–nos la pasamos ocho días volando sobre la selva donde viven 20
millones de personas–. Lo que indigna es que antes de la llegada de los
europeos, estas civilizaciones eran sustentables y autónomas y hoy sólo
se destruye cada día más su hábitat.


–¿Por qué el nombre?

–Cuando llegué a San Pablo, después de vivir en Brasilia, me presentaba
como diseñador “nómade”. En Brasil la palabra “oficina” tiene el
significado de taller y el juego de palabras entre argentino y
brasileño me gustó y define bien el trabajo que nos gusta hacer. Este
proyecto se inició como la posibilidad de hacer turismo y conocer un
poco más de estas poblaciones y con el tiempo se transformó en trabajo
y en un proyecto con objetivos claros.


–¿Cómo se relacionan con las distintas comunidades?

–Por ahora sólo prestamos servicios. Una ONG, gobierno o empresa nos
contrata y nosotros desarrollamos junto con la comunidad los productos.
Algunas veces las empresas nos muestran lo que quieren y ellos nos
pagan para desarrollar el producto que después compran directamente a
la comunidad. Y otra posibilidad, como el trabajo actual con la ONG
Amigos da Terra es que nos contratan durante un año para conocer,
definir una línea de productos y después desarrollar y acompañar la
producción. Por ahora no nos involucramos en la comercialización ya que
es muy complicada, pero seguimos pensando cómo resolver esto y así
tener nuestro showroom conproductos de las comunidades. Igualmente la
mayoría de las veces terminamos haciendo consultoría de marketing
gratis para que el producto de la comunidad llegue al comercio más
adecuado y las cosas cierren como deben.


–¿Qué aporta cada cual en la relación?

–Ellos tienen todo para enseñarnos: sus historias, técnicas, materiales
utilizados, necesidades, deseos, hospitalidad, comidas, paseos. Y
nosotros intentamos digerir todo de la mejor forma posible y sugerir un
plan de trabajo. Esto es discutido con la institución que nos contrata.
Algunas veces conseguimos invertir los intereses de la institución
porque vemos que la comunidad necesita otra cosa. Ellos nos llenan con
lo humano por eso nuestro compromiso es repasar lo técnico creando un
círculo de retroalimentación que nos enriquezca a todos.


–¿A qué atribuye que en la Argentina no se den tan comúnmente estos proyectos?

–La Argentina tiene muchos proyectos similares, tal vez lo que esté
faltando es alguna especie de coordinación, continuidad, y sobre todo
apoyo económico. En Brasil esta historia toma fuerza en el ’96, justo
el año que llegué, cuando el Sebrae (Servicio Brasilero de Apoyo a las
Micro y Pequeña Empresas) estaba haciendo la experiencia piloto de
oficinas de design y artesanías. Pero esto había comenzado dos años
atrás en Colombia. Cinco años atrás el artesanato se puso de moda en
Brasil y esto dio fuerza para continuar con las inversiones de dinero
público para capacitar artesanos (que en Brasil involucra a más de 20
millones de personas en forma directa e indirecta). Algo parecido
podemos imaginar para la Argentina apoyándose en el turismo. Y lo mejor
de esto no es sólo el retorno económico, sino la valorización de la
cultura local, la autoestima de las personas y el rescate de técnicas
casi olvidadas de las que el mundo está ávido. Un negocio fantástico en
un mundo globalizado donde las personas buscan diferenciarse.


–¿Cuál es el rol del diseñador respecto de la sustentabilidad?

–Aquí viene una decisión anterior a ser diseñador y es que el mundo
puede ser un poco mejor y el diseño es mi herramienta para hacer
pequeños ajustes. Nosotros somos responsables por los productos que
hacemos y corresponsables por los métodos utilizados y residuos
generados por la fabricación y uso. La compartimos con fabricantes,
vendedores, gobierno y consumidores. Tenemos la posibilidad de dar más
trabajo a las personas o trabajar con robots, podemos pensar productos
de materiales naturales renovables, no renovables y reciclados,
elegimos procesos muy contaminantes o poco contaminantes para atender
un mercado internacional o un mercado local. Entre todas estas
posibilidades se impone crear la ecuación más adecuada y que mejor
atienda las necesidades de las personas utilizando menos recursos
naturales de los que el planeta tierra consiga producir y depositando
menos residuos de los que la tierra tenga capacidad de absorber.


–De todo el trabajo hecho hasta hoy: ¿el redescubrimiento de qué técnicas y materiales le parece más interesante?

–Trabajar con la diversidad amazónica fue un click para mí. Saber que
la selva esconde más de 4000 especies de maderas muestra la dimensión
real de la naturaleza y la capacidad destructiva del hombre. Lo que
busco es entender cómo las culturas primitivas hacían para resolver sus
problemas y traer esto para resolver necesidades de hoy. Por eso el
proyecto tiene el desafío de extender su actuación hasta la Patagonia y
así descubrir cuáles son las características y similitudes de las
comunidades artesanales sudamericanas. Es interesante ver cómo una
misma técnica de trenzado de fibras naturales es utilizada por
diferentes grupos del norte, centro y sur del Brasil y seguramente
cuando lleguemos a la Patagonia vamos a encontrar alguna técnica de la
Amazonia. Fibras naturales,utilitarios en cerámica, tejidos en telar,
son los más difundidos. Exportar es asunto prioritario de los gobiernos
de la Argentina y Brasil y culturas y técnicas locales sumados a un
design contemporáneo pueden generar productos con mucho valor agregado.
En eso estamos.

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