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CUANDO EL PROBLEMA ES LA SOLUCION !

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Ante la tardanza del ascensor, Jorge Luis Borges le dice a su acompañante: "Vayamos por la escalera, que es algo totalmente inventado".   Rafael de la Iglesia
es un arquitecto que se plantea desde el "lugar " de crear la invención
y provocar el acto creativo no como un proceso reactivo sino como una
especie de máquina de hacer respuestas a través de las preguntas…Esto
es algo tremendamente provocador ya que las preguntas son el motor de
la invención y nuetra sociedad que busca vivir en la certidumbre no
promueve la actitud del preguntar. Confundiendo la exploración a través
de la pregunta con la ignorancia como un estado permanente del ser. De niños ese pudor no existe y el estado del ¿porque?
se torna en un estilete afilado a la hora de enfrentar al adulto seguro
de sí mismo conocedor de un mundo inmutable y cartesiano. Necesitamos Colegios y Escuelas que Nos Enseñen a Preguntar.
Necesitamos ciudadanos que no tengan pudor en buscar salir de la
ceguera cognitiva en las que nos mantiene en NO preguntar..Lo que
comparto a continuación es el texto con que De la Iglesia introduce a
un curso  denominado Cuando el Problema es la Solución.  


"¿Existen las cosas totalmente inventadas? Una
respuesta apresurada afirmaría que muchas han encontrado ya su
constitución definitiva. Sin embargo, una mirada más atenta, en lo
posible libre de preconceptos, puede demostrarnos lo contrario. Se
trata entonces de enfrentar un problema como si fuera la primera vez y
considerar si es posible que algunas cosas sean de otra manera. Por
ejemplo, el avión es un pájaro, la pinza es la mano, el auto es, en
definitiva, un cuadrúpedo (es el caballo del siglo XX), etc. No
obstante, es posible que aún queden interrogantes para hacerles a estos
objetos, abriéndolos a nuevos desarrollos. Así podría plantearse por
qué un auto urbano tiene que tener cuatro puertas laterales, cuando en
realidad, los pasajeros no deberían bajar del lado de la calle. ¿Por
qué no tres? ¿Esto es algo más que la rápida sumisión a la simetría
original de los cuadrúpedos? "…

Creo que un arquitecto para ser tal debe tener entre otras cosas, alguna habilidad innata y una dificultad adquirida. La dificultad elegida en esta oportunidad es experimentar esta mirada nueva trabajando sin necesidad de dar una respuesta a un problema concreto, invirtiendo la secuencia problema-solución para conseguir, en primer término, algo que podría ser una solución para problemas que esperan ser planteados. Nuestra época exige que aprendamos a hacer las preguntas y no que recurramos mecánicamente a respuestas conocidas.
El objetivo es realizar esta experiencia sin tomar el trabajo como una
justa deportiva. Se trata de animarse a recorrer otros caminos, a hacer
que la invención se libere de la necesidad.

Problemática
A poco de comenzado un nuevo siglo, muchos son los que se arrogan la propiedad de vislumbrar el mundo que vendrá.
A pesar de la profusión de imágenes en las que el vidrio, el cemento y
el metal construyen la fisonomía del mundo futuro (una fisonomía en la
que parece cada vez más difícil distinguir la presencia del hombre
común, del habitante de las ciudades) es momento de pensar si es posible otra elección,
si aún queda un espacio para una producción que ponga en cuestión este
modelo prefabricado que impone la tan publicitada globalización.

Para ello, es imprescindible comprender en su real magnitud los cambios que las nuevas tecnologías imprimen a nuestras vidas
y los alcances del nuevo (¿o viejo?) modelo político-económico
imperante en el globo. Quizá tan sólo se trate de un nuevo maquillaje
para un viejo rostro.
Si bien no hay recetas para realizar con éxito nuestra empresa, otros
hombres en otros tiempos se vieron ante una aventura semejante y se
abrieron camino. Analizar sus herramientas es un modo de comenzar a seleccionar las nuestras. Tal vez ya sea hora de volver a leer a nuestros clásicos, esta vez de una manera nueva, para buscar en ellos la clave de nuestro presente y la semilla del futuro. Y puesto que el futuro es in-forme, la arquitectura es un ámbito propicio para ensayar maneras que ayuden a darle una forma habitable.

Propósitos

-Repensar la importancia y la forma más adecuada de plantear un problema. Antes que preferir las soluciones ya establecidas, correr el riesgo de imaginar nuevas respuestas que puedan establecer preguntas aún no formuladas.
-Recorrer una obra paradigmática del Movimiento Moderno como es el Pabellón de Mies van der Rohe para
entender los principios que la misma pone en cuestión, actitud que hizo
de esta obra un icono de su época y un clásico imperecedero.
-Poner en práctica estas premisas en los trabajos que realizarán los asistentes al curso.
-Cuestionar el rol del arquitecto tal como hoy se lo comprende.
El arquitecto como el instrumento que vuelve habitable el espacio
utópico que la sociedad de su tiempo sueña. La importancia de
buscar preguntas en ámbitos que no son los de la profesión, puesto que
la arquitectura es mucho más que resolver el encuentro entre dos planos.


Evaluación


No se entregarán certificados, el objetivo es proveer al alumno de una
caja de herramientas.  Si hiciera falta justificar esta propuesta,
aquí están las palabras de Josep Quetglas:

<< (…) Cualquier centro de educación tiene como alternativa seguir uno de los dos grandes modelos de formación inventados hasta ahora por la Humanidad: el servicio militar o las academias de idiomas. No hay otro.

En el servicio militar lo importante es el título, el certificado, la papeleta que permite no volver a pisar el cuartel. Nadie busca una relación positiva entre las ocupaciones cuartelarias, lo que el título afirma y lo que el licenciado hace después con su vida. Se trata de conseguir dejar pasar en el cuartel, de la forma establecida, un tiempo establecido. Yo valgo lo que valga mi título.

En cambio en la academia de idiomas el diploma sirve de poco, ni es realmente necesario, puesto que lo determinante es la capacidad de haber incrementado las aptitudes propias, y eso se comprueba y aplica inmediatamente. Uno se sentiría estafado por la academia si, tras cinco años de estudios y un título, no entendiera palabra de lo que le está diciendo un taxista en Londres o Berlín.

¿Por qué no ocurre esa misma sensación de vergüenza y estafa entre
quienes salen, con su título bajo el brazo, de una Escuela de
Arquitectura?

¿Por qué no reclaman de la Escuela lo que reclamarían de cualquier academia de idiomas? La respuesta es simple: porque las Escuelas de Arquitectura no siguen el modelo de las academias de idiomas, sino del servicio militar.

El objetivo de la enseñanza en un centro universitario público no es la obtención de un título, sino que debería ser la formación de una profesión. No como se practica efectivamente en la calle sino, al contrario, tal como no se practica. La enseñanza debe ser inactual: enseñando una profesión tal como ya no se ejerce, y enseñándola tal como aún no se ejerce.

Ese es el precio para conseguir que los profesionales así formados sean capaces de adecuarse y definir su papel frente a cualquier circunstancia, por cambiante e inesperada que sea. Por el contrario, los Propietarios de un título o los Adiestrados en repetir una respuesta de actualidad pierden su cualificación al primer cambio de condiciones. Y las condiciones no paran de cambiar.

Una escuela de arquitectura que no quiera ser una oficina de
expedición de títulos o un centro de adiestramiento ha de mantener los
niveles de práctica profesional que eran la sabiduría del oficio de
generaciones anteriores, para encontrar ahí, enfrentadas al
conocimiento de nuestro presente, las formas del oficio de un tiempo
futuro.

El contenido de la enseñanza siempre debe ser, al mismo tiempo, anacrónico y vanguardista.
Debe estar al margen, si no enfrente, del mundo de la eficacia y la
aplicabilidad, del mundo de la rentabilidad inmediata, del mundo del
mercado.>>

Power! ¿Y tú en que Escuela estudiaste en la Militar o la de Idiomas?

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