¿LA EMPRESA DE NEWTON O LA EMPRESA DE DARWIN?
Tengo la impresión que asistimos a la última generación de empresarios formados bajo el modelo mecanicista que ha dominado prácticamente todo el SXX y parte del actual. Pareciera ser que asistimos a la última fase de la inercia producida por la Revolución Industrial, con todos los impactos que ha tenido en el nacimiento, vida y muerte de las empresas. Sin duda que ha existido un desarrollo económico espectacular en los últimos cien años, en gran parte debido al exitoso modelo de la empresa como ente generador de riqueza y bienestar. Pero todo este período ha tenido un gran factor común: el enfoque lineal y mecanicista del mundo en que la empresa tiene que operar. La visión dominante causa-efecto. Esta visión permitía mirar al mundo como algo que se podía predecir relativamente bien; visualizar el futuro con la suficiente claridad como para tomar riesgos de negocios adecuados; y, por tanto, planificar las acciones de la empresa para enfrentar ese futuro “casi conocido”.
El único problema es que el mundo no es así. Más aún si estamos hablando de organizaciones compuestas por seres humanos, como lo es la empresa. Ya Einstein, entre otros, comenzó a plantear la posibilidad de un mundo distinto. Alvin Tofler escribía su primer libro “El Shock del Futuro” en la década de los sesenta; la Iglesia Católica tenía su Concilio Vaticano II también en los 50 y 60; la década de los 60 fue de una inestabilidad social notable, pero generadora de impresionantes mundos nuevos. En fin, las señales acerca de un mundo no lineal, de grandes disrupciones, eran numerosas. Pero en el mundo estructurado de las empresas (como en muchos otros mundos) visualizar estos cambios y aprovecharlos como oportunidades nunca ha sido una tarea fácil. Hasta no hace mucho tiempo, las empresas representaban la solidez y estabilidad misma de la vida que todos buscaban.
En general, creo que a las empresas les cuesta mucho más abandonar sus modelos históricos de pensamiento que intentar nuevas interpretaciones del mundo. Más aún, cuando dichos modelos de negocio han sido exitosos en el pasado.
Lo que sí está claro, es que dichos modelos exitosos del pasado, no contemplan las realidades actuales. Hasta no hace mucho, las estrategias de negocios duraban generaciones. Hoy duran meses. Empresas que eran consideradas los gigantes de la era industrial, ya no están. Marcas con las cuales nos criamos, ya no existen. Realidades políticas que parecían inamovibles, por lo menos dentro de nuestra generación, se desvanecieron en meses, como lo fue la Unión Soviética. En definitiva, en un mundo dinámico y no lineal como en el que vivimos, las estrategias de negocios se agotan mucho más rápido de lo que pueda pensarse. Sin duda un mundo mucho más incierto, pero con muchas más oportunidades.
Frente a este escenario ¿Cuál es la teoría de “management” en boga? ¿Cómo debe enfrentar la empresa este mundo incierto? ¿Cuándo se recuperarán los tradicionales niveles de empleo? ¿Qué pasó, que la realidad de nuestro negocio cambió en un brevísimo plazo y todo lo planificado no sirvió para mucho? Todas preguntas que flotan diariamente en el ambiente empresarial. La única gran receta que conozco en la actualidad es la Innovación y la Adaptación
Es una receta de actitud más que de fórmulas; de comportamiento más que de ecuaciones; de flexibilidad más que de estructuras formales; de capacidad de mirar nuestro mundo desde diversas perspectivas; de descubrir explícitamente la enorme cantidad de interrelaciones que una empresa tiene y debe tener en el mundo de hoy, que va más allá de sus accionistas o de las autoridades regulatorias, o de los clientes o proveedores. La innovación es la que nos proporciona la capacidad de entender mejor el mundo cambiante, descubrir las oportunidades o peligros y adaptarnos mejor que otros en el mercado.
Sin duda las empresas más sustentables en el tiempo dinámico que vivimos, serán aquellas capaces de repensarse a cada rato; de cuestionarse su modelo de negocio frecuentemente; de lograr que la innovación pase a ser una competencia habitual de la organización, y no el mero chispazo de un genio loco dentro de la empresa. Por ésto, los nuevos paradigmas científicos y, por tanto sus impactos en el mundo del Management, provienen de los modelos biológicos (especialmente de la evolución y adaptación de la especies) y no mecanicistas. Más de Darwin que de Newton.
June 7, 2008 at 10:54 am
Interesante articulo, ademas Darwin esta “de moda” en el empresariado chileno debido a la fundacion que crearon Fischer, Büchi y otros. Ver última edición de “Qué Pasa”
Saludos,
JP